Así es el plan del Gobierno para que empresas y hogares generen su propia energía

La aprobación de la Ley 27.424 potenció la adopción de energía limpia entre distribuidoras, empresas y usuarios hogareños. Cuáles son los próximos pasos

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Ya se puede vender energía limpia a la distribuidora y comprarle cuando hace falta. ¿Conviene al bolsillo? Gran cantidad de usuarios apostaron por estas nuevas tecnologías y los proveedores aseguran que se multiplican las consultas. ¿En cuánto tiempo puede recuperarse la inversión de un kit de energía solar?

Transcurría 2014 cuando el Casino de Santa Fe comenzaba a instalar módulos fotovoltaicos en el techo para satisfacer parte de las luminarias necesarias para ambientar las salas de juego, máquinas y el complejo que incluye un hotel. La intención era clara; reducir el consumo, incluso antes del aumento de tarifas, a modo de prueba piloto.

Cuatros años más tarde, Diego Guerra, el arquitecto que se desempeña como Gerente de Operaciones de la empresa, cuenta “que en 2018 el casino consumió un 20% menos”, señalando los resultados de un plan integral de eficiencia energética que puso el acento en racionalizar todo el complejo.

Este caso testigo sirve para graficar lo que el Gobierno Nacional busca replicar en todo el país con la flamante reglamentación de la Ley 27.424, que impulsa la utilización de energía limpia en hogares, pequeños comercios e industrias.

¿Por qué en 2018? Si bien otros países juegan esta carrera desde la década pasada, hoy aparece como una gran oportunidad para moderar las boletas de luz y gas. El objetivo es claro y manifiesto: reducir el plazo de amortización de la inversión inicial para llegar a cada vez más sectores de las capas medias, golpeados por los “tarifazos”.

Es que, gracias a los adelantos técnicos, actualmente un equipo de energía solar fotovoltaica para uso familiar cuesta entre u$s2.700 y u$s3.000. Así lo indica Darío Póveda, Presidente de Aldar, proveedor con 25 años de trayectoria en el rubro.

¿En cuánto tiempo es posible recuperar el capital invertido? El rendimiento no es homogéneo sino que varía en función de varios factores: el valor de la tarifa, el nivel de subsidios en cada provincia y la irradiación solar de la zona.

En promedio, Póveda calcula que en cinco años se puede amortizar la adquisición, sin considerar planes de financiación específicos que reduzcan la tasa de interés.

Con “líneas verdes”, que es lo que el Gobierno busca implementar en principio con los bancos provinciales y públicos, el plazo baja a dos o cuatro años.

Por lo pronto, ya han avanzado en esta dirección barrios cerrados, viviendas de gran porte o con piletas, supermercados, estaciones de servicio, empresas metalúrgicas, entre otros nichos.

El casino de Santa Fe jugó y ganó, según Guerra. “Recuperamos la inversión en calentamiento de agua en prácticamente un año y medio, ahorrando un 40% en el consumo de gas”. Esto gracias a los termotanques solares.

Ser “prosumidor”, la novedad

A fines de 2017 se aprobó la Ley 27.424, normativa base que autoriza a un usuario a vender directamente a la distribuidora la energía que produce, como Edenor o Edesur, por citar dos ejemplos.

Bajo este paraguas legal, un hogar puede incorporar paneles solares u otras fuentes renovables y así autoabastecerse durante el día e inyectar a su distribuidora cuando sobra generación. Durante la noche o si hay nubes, se sigue utilizando el suministro de la red, tal como funcionó históricamente.

¿Qué buscan las autoridades con la flamante normativa? En concreto, evitar la compra de costosas baterías de almacenamiento y así economizar la inversión en sistemas renovables.

Pequeñas, medianas y grandes empresas también hacen su aporte

Como era de esperar, la reciente reglamentación de la Ley 27.424 generó buenas perspectivas para las Pymes del rubro.

Una de ellas es Aldar, pionera en Argentina. Darío Póveda, su presidente, contó que la firma trabaja en un plan para tejer lazos comerciales en todo el país.

“Lanzamos la primera franquicia de energía solar en Argentina”, señala orgulloso ante la consulta de iProUP, y agrega: “La idea es duplicar las ventas y mantener una buena tasa de crecimiento”.

Para el segmento de grandes consumidores, el Gobierno ya venía trabajando en una batería de normas que incitan a utilizar energía renovable.

Tal es así que mineras, petroleras, supermercados, automotrices, siderúrgicas y metalúrgicas ya están dando pasos acelerados para asegurarse energía barata y limpia.

¿Cómo opera este segmento? Se trata de empresas con gran escala y facturación, que firman contratos de suministro con grandes parques eólicos o solares por un mínimo promedio de 10 años, plazo inédito en la Argentina.

El motivo por el cual lo hacen es esencialmente económico: pagan por energía limpia entre 50 y 60 dólares por MWh mientras que el precio de la Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista (CAMMESA) escala por arriba de 70 dólares.

Más allá de que se presente como una oportunidad, lo cierto es que hay empresas que están obligadas a utilizar energía renovable en forma creciente por la Ley 27.191, al punto de significar un 20% de su demanda en el año 2025.

Mas informacion en iProUp

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